martes, 28 de septiembre de 2010

Girar solo la cabeza para mirar...

Y, ¿por qué abandonar cuando el camino es largo y te acercas a la mitad, cuando cada paso fue una lagrima y cada lagrima un impulso, cuando cada muro en el camino en lugar de obstaculizar te servia para ver desde arriba lo que venia después con el fin de prepararte para seguir? ¿Para qué inventarte otra persona que te siga si al final vas a tener que llevarle a rastras? ¿Para qué tomar atajos si son mas cortos pero mas peligrosos? ¿Por qué no ir más lento y disfrutar de cada detalle del sendero? ¿Por qué no mirar atrás para disfrutar desde otro angulo los paisajes que encontraste en otros tramos? Y es que nos limitamos a querer ganar la carrera sin ni siquiera preocuparnos por saber que nos llevamos si somos victoriosos. Corremos para ser primeros a sabiendas de que serán los que queden vivos los que disfruten del premio, no disfrutamos del camino que nos conduce a la meta ni nos preocupamos de recordar como sorteamos los obstáculos cuando no tenemos que pasarlos por encima. Aun avisados del merito de cada paso los damos sin dejar de mirar nuestros pies y sin creernos del todo que hubo alguien que nos sujeto para evitar que perdiéramos el equilibrio en los tramos mas estrechos. Andemos descalzos y despacio para distinguir cada aroma que nos llegue, para sentir la tierra empolvando nuestros pies y la hierba limpiándolos luego, para sentir el frío, el calor, la lluvia o el viento que impere en cada momento y, sobretodo, guardemos un poco de tierra de cada tramo para que luego al verla volvamos a vivir esa experiencia para no dejar de creer que cada obstáculo es similar a alguno anterior ni dudar sobre nuestra capacidad para salvarlo. Aprendamos de todo lo que encontremos a nuestro paso y ayudemos a otros caminantes a pasar por donde a nosotros mas nos costo.

No hay comentarios:

En que idioma te lo digo...??