jueves, 5 de agosto de 2010

SOLA...

Un lunes noche quede con un colega para irnos al cine, íbamos a ver una de esas películas en 3D en las que te dan unas gafas llenas de sudor de las 193.826 personas que se las han puesto antes y una toallita impregnada en desinfectante para que las limpies. Al entrar lo típico: kilo y medio de palomitas un par de litros de coca-cola y entradas para la fila 14 (que es desde donde mejor se ve).
La película estuvo muy bien nos reímos, hicimos un poco el tonto con las gafas, pero yo me fui un poco rayado (como se suele decir), al terminar la película, mientras mi amigo buscaba su movil la gente en masa salia por la puerta y cuando creíamos que eramos los últimos al volvernos para bajar las escaleras hasta la puerta algo me llamo la atención, un mujer mayor, de unos 70 y pico años aun estaba sentada con una sonrisa de oreja a oreja, no se había quitado las gafas, seguía mirando como los créditos aparecían y desparecían de la pantalla, pero su sonrisa decía de ella lo contrario de lo que hubiera dicho de cualquier otra persona, no reflejaba felicidad, era como si quisiera sentirse bien y algo se lo impidiera, me intrigo tanto que a la salida le dije al chico que recogía las gafas que una señora mayor aun estaba sentada allí, que deberían comprobar si estaba bien. El chico me contó entonces la historia de esta mujer: "llevo trabajando aquí desde que abrieron este cine hace 10 años y esta mujer no ha faltado ni un lunes a su cita con la gran pantalla, al principio venia con otras 4 o 5 amigas, dependiendo del dia, me contaron en una ocasión que hacia mas de 30 años que acudían al cine cada lunes, que para ellas era su día especial, con esto desconectaban y se divertían juntas una noche a la semana. Desde hace unos años cada vez venia con menos gente, eran mayores y fue legándoles la hora poco a poco, una a una hasta que solo quedo ella. Ahora esta sola (es viuda y nunca tuvo hijos) pero ella dice que mientras tenga piernas no fallara a esta cita semanal, que para ella es como volver a estar por un rato con sus amigas y que ahora mas que nunca le ayuda a desconectar y olvidarse un poco de su soledad..."
Me impresiono mucho su historia, esta mujer le estaba plantando cara a una situación que para muchos habría sido una caída en picado. En ese momento aprendí una lección que se que me va a ayudar mucho en el camino de mi vida: la soledad no es estar solo sino sentirse solo.
Esta mujer me dio una pista mas para seguir adelante sin ni siquiera saberlo. Hay que aprender de cada detalle, incluso lo mas insignificante puede hacer que lo veas to de una manera totalmente distinta.

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