jueves, 19 de agosto de 2010

LA REVANCHA

Acabo de ver la película "Océanos" y con una mezcla entre rabia, impotencia y pena rondándome la cabeza solo conseguía acordarme de un relato que empecé a escribir hace tiempo y nunca termine, ahora es el momento, espero que os sirva de empujoncito para pensar en lo que el ser humano esta consiguiendo en su carrera por dominar el mundo.

"" Hiro era un hombre que desde pequeño vivió con el mar como compañero; su comida, su forma de vida y su sustento estaba allí. Era capaz de pilotar un buque del tamaño de un camión de cuatro ejes pero sin embargo nunca se atrevió a conducir un coche, nadaba mejor que andaba y su piel estaba tan endurecida por la sal que no sentía el frío del agua en invierno. Vivía en una pequeña aldea de pescadores del sur de Japón, allí todo el mundo vivía de lo mismo: la preciadisima aleta de tiburón. Lanzaban sus redes al amanecer y cuando estaban llenas las levaban y cojian de ellas todo lo aprovechable. En su caso solo le interesaban los tiburones a los que cortaba las aletas y la cola cuando aun estaban vivos y los devolvía al mar. El siempre solía decir que se quedaba con su parte y con el resto alimentaba a carroñeros marinos. Lo cierto era que el tiburón se hundía sin posibilidad de nadar y en el fondo, tras una larga agonía moría. Era algo atroz, solo por una cuantas aletas mutilaban a cientos de tiburones y mataban a otros animales que quedaban atrapados y sin posibilidad de salvarse.
Un día cualquiera en la aldea y Hiro y sus otros nueve compañeros salían con el barco en cuanto el sol avisaba de su llegada a la costa nipona. El mar estaba en calma, el día soleado y prometedor empezaba para estos marinero que esperaban traer aletas suficientes para hacerse con un sueldo digno. Ya en alta mar lanzaban las redes y esperaban durante unas horas a que se llenaran, no era un día normal, había un extraño olor a azufre en el ambiente, nadie le dio importancia, siguieron con sus tareas.
Hora de comer, todos alrededor de la mesa del comedor esperaban esa sopa un poco aguada de Osomatsu, el cocinero del barco. Charlaban tranquilos cuando, sin previo aviso algo rompió la monotonía del momento, una gran explosión ensordecida por el agua les hizo saltar de las sillas. No sabían que había pasado pero las hélices se habían parado, la explosión había empujado la red contra ellas y esta se había rajado, los animales escapaban por el agujero que se había hecho y los marineros se apresuraban a sacar lo que quedara en la malla. Usaban un grúa que dependía del motor del barco para funcionar, si tardaban mucho, la sobrecarga que el bloqueo de los propulsores ejercía sobre el motor produciría un incendio que supondría el desastre.
Un grito silencio el barco "¡Humo en la popa!" , lo que mas temían se había hecho realidad. Su única posibilidad de salvarse si no conseguían apagar el incendio era saltar por la borda y aguantar con el chaleco salvavidas hasta que alguien viniera a salvarlos. El incendio se propagaba por el barco y los hombres empezaban a saltar. Como succionados por el mar desaparecían entre las aguas, estaban en una zona llena de peces de mil tipos que al olor de la sangre se arremolinaban para ver que podían aprovechar. De repente Hiro sintió como algo hacia presion en sus piernas ya entumecidas, el agua comenzó a hacerse roja a su alrededor y antes de que le diera tiempo a gritar se sumergía tirado por una fuerza que desconocía, un tiburon habia arrancado sus piernas y el chaleco salvavidas ya no estaba en su pecho, no podía mover sus brazos y solo pudo darse cuenta de que se hundía y no podía hacer nada para volver a salir a flote. Llego al fondo y miro a su alrededor, decenas de esqueletos de tiburones le rodeaban y el que le había atacado le miraba a los ojos como queriéndole decir algo. Sin inmutar su expresión el tiburón se fue y Hiro también.
El mar se había tomado la revancha, ahora era él el tiburón mutilado que se hundía esperando el momento de su muerte. Aunque nos creamos emperadores del mundo, la naturaleza siempre tiene la ultima palabra. El ser humano no es el mas inteligente de los seres vivos sino todo lo contrario, es la unica especie que camina hacia su propia extinción. La naturaleza ya no nos necesita y es la única que puede acabar con nosotros sin darnos posibilidad alguna de luchar.""

Todo el mundo debería ver la película de la que os hablaba al principio, OCÉANOS, aun hay mucho por descubrir bajo el agua pero sino nos concienciamos y empezamos a respetar a nuestros "compañeros de piso" esto se acabara antes de que podamos arrepentirnos. Todos somos necesarios en la cadena natural, si un eslabón se pierde no habrá nada que lo reemplace y, como dicen en el documental, no hay un planeta de repuesto.


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